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Historia y Origen de la Danza Caporales (Saya)

Neo-Folklore cuyas raíces están en la SAYA, ritmo y baile que se
inspiran en el TUNDIQUI.

Es una danza muy bella que tiene una vestimenta muy elegante que
le da una identidad muy juvenil demostrando en sus ademanes un
carácter muy decidido. Su coreografía es infinita. Sin duda los jóvenes
que lo bailan lo hacen sin prejuicios raciales pues no se pintan la
cara de negro, y de esta manera rinden su solidaridad a nuestra
población Afro-Boliviana.

La Danza del Caporal se inspira en los capataces que controlaban a
los esclavos de su propia raza en las granjas coloniales. Los
cascabeles del caporal que llevan en las botas hacen el sonido de
las cadenas que fueron amarradas a los pies de los esclavos, hoy en
día es el sonido de libertad de la esclavitud Española en los tiempos
coloniales.
Los Afro yungueños

Eran extranjeros y deshabitados, pero el divino Infinito, padre de los
desposeídos y humildes les ofreció en herencia el territorio de los Yungas
(La Paz-Bolivia), para compartirlos con los mestizos. Las poblaciones de
Coroico, Mururata, Chicaloma, Calacala, Coscoma, Irupana son ahora
enclaves de producción cultural afro yungueña. Su vestimenta original fue
cubriéndose por los ropajes de la época.

Desde su desintegración social ellos tuvieron  que pelear duro contra la
agresión colonial y la asolación. Por esta razón sus prácticas culturales se
fueron perdiendo, incluyendo sus festividades, lenguaje, sentido espiritual,
sus formas de matrimonio, etc. Pero la resistencia se dio a través de su
danza y música. Una de estas danzas es el Caporal, la saya junto con el
candombe.

Historia de la Danza

Para tener una visión más clara sobre el origen de la danza del caporal, es
necesario previamente establecer la diferencia existente entre ésta y el ritmo
de la saya. Conforme a la información recopilada por el experto folklorista
Jorge Godínez Quinteros, existen distintos ritmos dentro de la cultura afro-
boliviana que a continuación veremos: la zamba representa la  danza del
monarca negro, la tuntuna representa la danza de los consejeros ancianos,
el tundiqui la danza del pueblo, la saya es la danza de los jóvenes en edad de
enamoramiento y por último, el capanga que es la danza de la guardia real
(preferidos del rey), que se constituye en sinónimos del caporal.

Según Godínez, la saya se  convierte para el hombre de color en el máximo
instrumento de expresión espiritual, cultural y social, a través de esta que es
mezcla de diferentes ritmos de percusión tocados simultáneamente y
acompañados por cánticos, expresa sus sentimientos de alegría y tristeza,
sus vivencias, su realidad. Los caporales no son en ningún caso la
estilización de la saya, sino más bien, del ritmo del “Tundiqui Baile de los
Negritos” (danza en la que se pintan el cuerpo de negro y cantan coplas
golpeando bombos pequeños a dos tiempos).
¿Cuándo nace la danza?

La danza del caporal, de acuerdo al autor Jorge Godínez, se origina en los años setenta, a raíz de que la juventud en búsqueda de un
ritmo nuevo, fuerte y vigoroso, halla en esta danza la forma de expresar esta inquietud.

Se atribuye la aparición y creación del baile del caporal, a los hermanos Estrada, conocidos como “saltimbanqui”, quienes para crear la
danza del caporal se habrían trasladado a la localidad de Chicaloma para observar e investigar las tradiciones de la cultura afro-
boliviana expresada en la saya y la tuntuna.

Para la confección del traje se inspiraron en la llamativa vestimenta que usaba un anciano de su comunidad, que consistía en una
blusa de mangas anchas, pantalón abombachado, faja en la cintura, sombrero de paja alonado y botas con cascabeles que servían
para despertar a la comunidad cada mañana.

El 25 de enero de 1969, en la calle Antonio Gallardo, los hermanos Estrada fundaron los “Caporales Urus del Gran Poder”, que se
constituyeron en los primeros caporales de la historia. Esta danza alcanzo la cima, poniéndose de moda en la juventud desde la
creación de la entrada universitaria, el año 1987 hasta nuestros días.
Caporales en la Actualidad

Estamos en el tiempo nuevo del Pachakuti: del eterno retorno. De la vuelta a
los orígenes del mundo mítico, que se le conjura cada vez que se realiza la
fiesta. Es un retorno a los orígenes de la humanidad, donde cohabitan la
naturaleza, el cielo y la tierra; el alaxpacha, y el mankapacha (arriba y abajo).

Parte de este tiempo nuevo es el caos, la falta de reconocimiento de las
cosas y su entorno. Esto lo que pasa con una cultura trasladada de los
Yungas de La Paz, hacia las ciudades y comunidades como es la cultura  
negra o afro yungueña.

Ella es fuente de las danzas del Tundiqui o Negritos, de las cuales nació la
danza de los Caporales. Sin embargo no se debe confundir lo que es la
Saya de los negros, con los Tundiquis o Negritos mestizos, con los
Caporales de los sectores urbanos y clase media.
El caporal se convierte en un nexo  entre el folklore boliviano y la juventud, en el cual ésta última en nuestros días, es la que ha atraído
la atención de propios y extraños y ha logrado exportar la imagen de Bolivia como ninguna otra danza lo ha hecho, por ello es injusto
tratar de menospreciar esta expresión boliviana moderna que encierra una inquietud actual de los jóvenes bolivianos.

La Danza del Caporal es la más popular entre los jóvenes de diferentes culturas, clases sociales, países, continentes y es el mejor
vehículo de integración al folklore Boliviano.

Por ello es cultura y folklore.